El director de juego no tiene por que ser la única persona preparada de la mesa. Puede estar tan poco preparada como cualquier otro miembro de la mesa. Cuando nos sentamos en el papel de jugadores solemos venir con lo puesto, en el momento creamos un personajes o nos dan a elegir entre varios generados con carácter previo al inicio de la sesión y rápidamente nos ponemos en su piel, decidimos un par de rasgos a desarrollar y nos sumergimos en el mundo de juego. Nadie sabe lo que va a pasar. Abrazamos la incertidumbre y construimos nuestras experiencias a partir de ella. La preparación previa de la aventura por parte del DJ levanta una barrera que dificulta que la mesa fluya en sintonía. La idea es saborear la potencialidad infinita del juego de rol. Recuerda que el límite es tu imaginación. Una preparación exhaustiva nos limita a esa ilusión de lo posible recogidas en nuestras notas previas. Si como directores nos predisponemos a abrazar lo inesperado estaremos de algún modo posicionánd...