Go with the flow: Una serie de consejos para quien esté pensando en dirigir su primera partida de rol


Dirigir una partida de rol es sencillo. Todo el mundo puede hacerlo y además,  cada persona lo hará de una manera diferente. La premisa principal es que si os estais divirtiendo lo estais haciendo bien. Sí,en plural. El éxito de una partida de rol depende de todos los participantes de la mesa. No es tú partida, es vuestra partida.

Así que te ha picado el gusanillo por dirigir un juego de rol. ¡Enhorabuena,  ya has recorrido el 90% del camino! En este artículo voy a tratar de ceñirme a lo que pienso que es lo más básico. Los consejos que me gustaría haber recibido la primera vez que me senté a dirigir una partida de rol. En futuras entradas podremos explorar con más detalle algunas de las ideas principales de este artículo pero por el momento esto es más que suficiente. Probablemente incluso esto sea demasiado, no trates de asimilar todo de golpe. Coge lo que te apetezca y regresa más tarde para hacer una lectura con otros ojos.

El escenario ideal

Lo ideal para tu primera partida sería jugar con amigos, gente con la que te sientas en confianza. Elige un lugar que te resulte agradable. El salón de tu casa por ejemplo o, si no es posible jugar la partida de manera presencial, tu aplicación de videoconferencia favorita. En este último caso, es altamente recomendable el uso de cámara. Te ayudará a la hora de leer el nivel de interés de la mesa para saber cuando echar un poco más de leña al fuego.

Para tu primera sesión, una duración de 3 a 4 horas de juego será perfecto. Trata de jugar en un horario que te resulte cómodo. 

¿Qué es lo que tengo que hacer?

Tu labor principal será la de hacer de anfitrión. Recibir a los jugadores y atender sus dudas y preguntas. Eres el encargado de poner las cosas en movimiento y velar por que la cosa no decaiga. Facilita que las cosas fluyan.

También tendrás que improvisar. Ten en cuenta que produce menos ansiedad prepararte para improvisar que sentarte a la mesa con un guión demasiado rígido diseñado para no tener que hacerlo. La improvisación es ineludible. No te preocupes, la gente no improvisa de la nada. Prepara lo que vayas a necesitar para improvisar.

¿Qué tengo que preparar de antemano?

Deberías tener una idea general del sistema de juego que vas a utilizar. No memorices el reglamento. Una buena idea es tomar notas de las reglas que estés dispuesto a emplear. No te preocupes por los detalles. Si te olvidas de algo improvisa. Trata de buscar una solución en línea con el espíritu del reglamento. Una vez que haya terminado la sesión puedes consultar como gestiona el sistema de juego esa situación. ¿A qué tu solución no es tan chapucera como te había parecido en un principio?

También tendrás que preparar una aventura. Puede ser una aventura publicada o tu propia aventura. Preparar una aventura consiste en tener a tu disposición la información necesaria para presentar la aventura a la mesa e improvisar en base a las aportaciones de los jugadores. Piensa en la preparación como en la preparación de tu mochila para ir de excursión, no te cargues demasiado, lleva contigo lo que tengas previsto utilizar.

La hora del pánico

Antes de tu primera sesión de juego es probable que experimentes algo de ansiedad. En esos momentos no está de más recordar que la responsabilidad de que todo vaya bien no es únicamente tuya ni mucho menos. La diversión es cosa de todos. La mesa colaborará, especialmente si se trata de tus amigos.

Puedes hacerlo y lo vas a hacer bien. Todo el mundo se lo va a pasar estupéndamente. Verás que una vez presentada la escena inicial comenzarás a relajarte y a disfrutar.

Al lío

  • Lo primero de todo, recibe a la gente. Procura que los jugadores se sientan lo más cómodos posible. Charlad un poco de cualquier cosa. 
  • Comenta a los jugadores que es la primera vez que vas a dirigir y que vas a ir poco a poco.
  • Pregunta si hay alguien que no ha jugado nunca a un juego de rol o que no conozca el juego de esta noche.
  • Presenta el juego o el escenario al resto de la mesa.
  • Si vais a jugar con personajes pregenerados, muéstraselos al resto de jugadores para que puedan escoger el que más le guste. 
  • Si vais a crear vuestros propios personajes para esta aventura, acompaña a los jugadores a través del proceso de creación de personajes.
  • Plantea la escena inicial. Trata de hacerlo de la manera más simple posible. Si lo que te motiva es una dramatización grandilocuente ¡Adelante! ¡Quien soy yo para impedírtelo!
  • Durante el planteamiento inicial probablemente experimentes un pico de ansiedad. No te agobies, un pasito más y habrá pasado todo.
  • Invita a los jugadores a que presenten sus personajes al resto de la mesa. ¿A que ahora que están hablando te encuentras mucho mejor? Ahora empieza lo bueno.
  • Trata de pasarle la pelota en todo momento a la mesa. Pregunta cualquier cosa que se te pase por la cabeza hasta que obtengas algo de feedback por su parte. "¿Qué quieres hacer?" está muy bien, pero seguro que se te ocurren muchas otras preguntas interesantes.
  • Aprovecha ese feedback, las aportaciones de los personajes, para avanzar la trama.
  • Dejaros llevar a dónde quiera que la conversación os quiera llevar. 
  • Aprovecha los fracasos de los personajes para meterlos en más complicaciones. Esa tirada fallida de buscar libros puede que en realidad permita a los personajes encontrar ese tomo de conocimiento olvidado, pero que  desgraciadamente esté escrito, en una lengua desconocida o quizás los personajes hayan llamado la atención de aquel tipo del fondo que parecía tan ensimismado en sus estudios.
  • Presta atención a la mesa. Si se están aburriendo es hora de tomar las riendas durante un tiempo. 
  • Evita los callejones sin salida. Aprovecha la más mínima ocasión para mantener las cosas en movimiento, nuevas pistas, un personaje no jugador que entra en escena o un giro inesperado. 
  • Presta atención al reloj. Te ayudará a gestionar el tiempo de la sesión. Como referencia,  piensa en cómo vas a terminar la sesión  aproximadamente una hora antes del final previsto. Si es una campaña la cosa será sencilla, busca un momento apropiado al final de una escena o un momento de máximo suspense. Si se trata por el contrario de un one-shot, valora si será necesario precipitar los acontecimientos para llegar al clímax de la aventura.
Y ya está. Eso ha sido todo. Si, ya sé que quieres repetir para la próxima semana.

Algunos problemas que pueden aparecer a lo largo de la sesión

  • No sabes como continuar. Trata de continuar por lo más obvio. O por lo primero que se te pase por la cabeza. Si esto no funciona aprovecha para hacer un descanso y darle un par de vueltas al asunto. Y si ni con esas, pregunta a la mesa tratando de buscar alguna aportación que te inspire.
  • Jugador conflictivo. Una persona que sabiendo que es tu primera vez dirigiendo un juego de rol no sabe comportarse en la mesa es un verdadero gilipollas. Haz una pausa. Si te ves capaz, háblalo en la mesa. Gestionar el conflicto es complicado, más cuando es tu primera vez dirigiendo. Toma nota y procura no invitarlo de nuevo a jugar. Se lo ha ganado.
  • Te has olvidado de algo, reglas, argumento, de vestirte hoy. Sin fallo, tira para adelante. Muy probablemente no tenga relevancia. A mí me pasa todo el rato.

El pitillito de después

  • ¿A qué ha sido divertido? Si no te lo ha parecido, no te preocupes, espera a la mañana siguiente. Haz un pequeño resumen de la sesión ¿A qué ahora lo estás viendo todo con otros ojos.
  • Bien, ahora piensa en algo que te haya gustado de la sesión y algo que crees que puedes mejorar. No te des de palos. Trata de mirar las cosas de una manera objetiva.
  • Y déjate querer, que te adulen está guay. Pero guíate principalmente por tus propias valoraciones.
  • Échale un vistazo al reglamento para ver como has solucionado todas esas situaciones que te han generado dudas.
Espero que este artículo te haya sido de ayuda. Si es así te invito a que compartas con nosotros tu experiencia en la sección de comentarios.




Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares