El aullido de Nyalor. Sesión 3

Los personajes continúan avanzando. Hacen noche en un refugio improvisado y escuchan atentos como los orcos de Barrbán reconocen la isla. Al día siguiente alcanzan una suerte de santuario que los orcos están utilizando como refugio. Aprovechando una maniobra de distracción, los personajes se infiltran con la máxima precaución y sorprenden a un pareja de orcos que tratan de soltar a sus perros. Tras la refriega, escuchan una cavernosa voz que retumba en toda la gruta: “¡Quién es el necio que se atreve a interrumpir el descanso de Barrbán!”


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